La primera vez que se implementó el cambio de hora en Chile fue el 2 de noviembre de 1968, como una medida para hacer frente a una grave sequía que afectaba al país. El ingeniero Edinson Román, de Chilectra, propuso adelantar los relojes para aprovechar mejor la luz natural y reducir el consumo de electricidad.
La medida se tomó en el contexto de una crisis hídrica que provocaba cortes de luz y afectaba principalmente a las zonas agrícolas. El adelanto de una hora en el horario permitió a las personas realizar más actividades durante las horas de luz natural, disminuyendo la necesidad de iluminación artificial.
Desde entonces, Chile ha mantenido la práctica de ajustar los relojes dos veces al año, aunque ha habido debates sobre su eficacia y los impactos en la salud.
Chile se alista para un nuevo cambio de hora, instancia en la que se ajustan los relojes para marcar el inicio del horario de verano. Esta medida, que se repite cada año y que en abril tuvo su primer ajuste con el inicio del horario de invierno, busca optimizar el uso de la luz natural
y se aplica de manera distinta según la región del país.
El cambio de hora comenzará a regir a partir del sábado 6 de septiembre, fecha en la que se deberán adelantar los relojes 60 minutos en casi todas las regiones del país, excepto para la Región de Magallanes y la Antártica Chilena. En ellas donde se mantendrá el huso horario actual, UTC-3.












