Parlamentarios de RN, PSC y el PDG critican el uso de La Moneda para instalar un “relato de pureza”, denuncian responsabilidades políticas en el Caso Allende y acusan el abandono de las regiones frente a la crisis de seguridad y vivienda. Una dura respuesta parlamentaria generó el acto de despedida del Presidente
Gabriel Boric realizado esta mañana frente al Palacio de La Moneda. Los diputados Mauro González (RN), Roberto Arroyo (PSC) y el diputado electo
Patricio Briones (PDG) arremetieron contra el discurso del mandatario y criticaron la participación de la ministra Camila Vallejo y el alcalde Tomás Vodanovic,
calificando el evento como una muestra de desconexión con la realidad nacional. El diputado Mauro González cuestionó la falta de transparencia en el cierre de la
administración saliente, esto porque considera «desconcertante escuchar al Presidente Boric decir que se va con las manos limpias, cuando su propio proceso
de traspaso de mando ha estado empañado por la falta de transparencia y la ocultación de información crítica para el próximo gobierno. Más que actos de
despedida con figuras como la ministra Vallejo o el alcalde Vodanovic, Chile hoy lo que necesitaba era una autoridad que hablara con la verdad hasta el último día, no
que intentara instalar un relato de pureza que los hechos y las cifras contradicen». Por su parte, el diputado Roberto Arroyo apuntó directamente a la responsabilidad ética del mandatario en polémicas inmobiliarias y fallas de gestión: «El Presidente Boric olvida que con esas mismas manos firmó el contrato de compraventa de la
casa de la familia Allende, una operación irregular que terminó con la destitución de la senadora Isabel Allende. Si él no corrió la misma suerte, fue solo porque la norma no contempla la destitución del mandatario por esa vía, pero su responsabilidad política es total e ineludible. Para este Gobierno, la corrupción parece reducirse a no llevarse dinero en los bolsillos, pero se equivocan, la corrupción también es abusar del poder, faltar a la probidad y manipular decisiones públicas». Desde una perspectiva regionalista, el diputado electo del PDG por el Biobío, Patricio Briones, calificó el encuentro como un acto de autocomplacencia. «Desde regiones, especialmente desde el Biobío, lo que vemos
es una gestión al debe. Las manos no están limpias cuando se permitió que el escándalo de las fundaciones manchara la fe pública y afectara a los más
vulnerables. Lo de hoy es la prueba de que siguen gobernando para su propio círculo. Mientras ellos se aplauden entre sí, en Chiguayante, en Talcahuano y en
todo el Distrito 20, la gente sigue esperando soluciones reales en seguridad y empleo. No se puede hablar de manos limpias cuando se hereda un país estancado».
Los parlamentarios concluyeron que el legado del Gobierno de Gabriel Boric quedará marcado por la polarización y las deudas en gestión, más allá de la
puesta en escena realizada hoy en la Plaza de la Constitución.












