Putin convocó a líderes empresariales al Kremlin el día que ordenó la invasión a gran escala de Ucrania. Información del artículo
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- Autor,Vitaly Shevchenko
- Título del autor,Editor de BBC Monitoring Rusia
- 29 diciembre 2025, 04:43 GMT
- Tiempo de lectura: 6 min
Durante la guerra con Ucrania, el número de multimillonarios en Rusia alcanzó un máximo histórico.
Sin embargo, en los 25 años que Vladimir Putin lleva en el poder, los ricos y poderosos del país, conocidos como oligarcas, han perdido casi toda su influencia política.
Las dos son buenas noticias para el presidente ruso.
Las sanciones occidentales no han logrado convertir a los multimillonarios en sus opositores, por el contrario, sus políticas de recompensa y castigo los han transformado en aliados que no hacen mucho ruido.
El exmultimillonario bancario Oleg Tinkov sabe exactamente cómo funcionan los castigos.
Al día siguiente de que criticara la guerra como «una locura» en una publicación de Instagram, los directivos de su empresa fueron contactados por el Kremlin. Les informaron que su banco, Tinkoff, el segundo más grande de Rusia en aquel momento, sería nacionalizado a menos que se cortaran todos los vínculos con su fundador.
«No pude negociar el precio», dijo Tinkov al New York Times.
«Era un rehén: solo te queda aceptar lo que te ofrezcan. Yo no podía negociar».
En una semana, una empresa vinculada a Vladimir Potanin, actualmente el quinto empresario más rico de Rusia, proveedor de níquel para motores de aviones de combate, anunció la compra del banco. Según Tinkov, se vendió por tan solo el 3% de su valor real.
Al final, Tinkov perdió casi US$9.000 millones de su fortuna y tuvo que abandonar Rusia.

Esto dista mucho de cómo eran las cosas antes de que Putin asumiera la presidencia.
En los años posteriores a la desintegración de la Unión Soviética, algunos rusos se enriquecieron enormemente al apoderarse de grandes empresas que antes pertenecían al Estado y al aprovechar las oportunidades del naciente capitalismo de su país.
Su nueva riqueza les proporcionó influencia y poder durante un período de agitación política, y empezaron a conocerse como oligarcas.
«No vi en él al futuro tirano codicioso»
El oligarca más poderoso de Rusia, Boris Berezovsky, afirmó haber orquestado el ascenso de Putin a la presidencia en el año 2000, y años después pidió perdón por ello:
«No vi en él al futuro tirano codicioso y usurpador, al hombre que pisotearía la libertad y frenaría el desarrollo de Rusia», escribió en 2012.
Puede que Berezovsky haya exagerado su papel, pero los oligarcas rusos sin duda eran capaces de mover los hilos en las más altas esferas del poder.
Poco más de un año después de su disculpa, Berezovsky fue encontrado muerto en circunstancias misteriosas mientras estaba en el exilio en Reino Unido.
Para entonces, la oligarquía rusa también había quedado completamente destruida.

Así que, cuando Putin reunió a los hombres más ricos de Rusia en el Kremlin, horas después de ordenar la invasión a gran escala de Ucrania el 24 de febrero de 2022, poco pudieron hacer para oponerse, a pesar de saber que sus fortunas estaban a punto de sufrir un duro golpe.
«Espero que, en estas nuevas condiciones, trabajemos juntos igual de bien y con la misma eficacia», les dijo.
Un periodista presente en la reunión describió a los multimillonarios reunidos como «pálidos y deprimidos».
Los preparativos para la invasión fueron muy malos para los multimillonarios rusos, al igual que sus consecuencias inmediatas.
Según la revista Forbes, hasta abril de 2022, su número se redujo de 117 a 83 debido a la guerra, las sanciones y la depreciación del rublo. En conjunto, perdieron US$263.000 millones, es decir, el 27% de la riqueza de cada uno en promedio.
Pero los años siguientes demostraron que se obtendrían inmensos beneficios al formar parte de la economía de guerra de Putin.
El desmesurado gasto en la guerra impulsó un crecimiento económico de más del 4% anual en Rusia en 2023 y 2024. Esto benefició incluso a aquellos ultrarricos rusos que no ganaban miles de millones directamente de los contratos de defensa












