- Contaminación, cambios de temperatura y virus respiratorios son detonantes durante el otoño e invierno. Con diagnóstico oportuno y seguimiento médico, es posible llevar una vida sin limitaciones. El Día Mundial del Asma es una fecha impulsada para concientizar sobre esta enfermedad respiratoria crónica que afecta a más de 300 millones de personas en el mundo. En Chile, se estima que una de cada diez personas padece algún grado de asma, siendo una de las principales causas de ausentismo escolar y laboral durante los meses más fríos. El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios, que provoca dificultad para respirar, tos, silbidos y sensación de opresión torácica. Aunque no tiene cura, sí puede controlarse eficazmente con un tratamiento adecuado y evitando los factores que la desencadenan. Esta patología puede manifestarse a cualquier edad, aunque suele comenzar en la infancia. En muchos casos, los síntomas se confunden con resfríos o bronquitis recurrentes, lo que retrasa su diagnóstico. La Dra. María Teresa Parada, broncopulmonar e integrante del Programa Asma Bronquial Severa de Clínica Universidad de los Andes, explica que el diagnóstico se realiza mediante una evaluación clínica
y exámenes que miden la función pulmonar, como la espirometría o el test de provocación bronquial. Estos permiten determinar el grado de obstrucción de las vías respiratorias y ajustar el tratamiento. Asimismo, señala que es importante que padres y cuidadores estén atentos a ciertas señales y consulten con un médico especialista. Algunos de estos síntomas son:
Tos frecuente o que se intensifica en la noche
Dificultad para respirar o sensación de pecho apretado
Silbidos o ruidos al respirar
Episodios repetidos de resfríos que comprometen el pecho
Uso frecuente del inhalador de rescate, que sea más de dos veces por semana
“El gran error es normalizar los síntomas. Si una persona necesita usar su inhalador de rescate con
frecuencia o despierta en la noche con tos o falta de aire, significa que su asma no está bien
controlada”, enfatiza la especialista.
Cómo prevenir crisis asmáticas
Evitar el humo del tabaco y contaminantes intradomiciliarios
Ventilar diariamente los espacios y mantenerlos libres de polvo o moho
Cumplir con el tratamiento médico, incluso en ausencia de síntomas
Vacunarse contra la influenza y el virus respiratorio sincicial (VRS) en pacientes >60 años
Practicar actividad física regular, adaptada a la condición de cada persona
Mantener una alimentación equilibrada y un peso saludable “Cuando una persona entiende su enfermedad, sabe identificar los factores que la agravan y cómo
actuar frente a una crisis, su calidad de vida mejora notablemente”, afirma la Dra. Parada. Gracias a los avances médicos, hoy existen tratamientos personalizados que permiten controlar incluso los casos más severos.












