Un estudio de la Universidad Católica de la Santísima Concepción proyecta que la electrificación total del transporte público urbano permitiría evitar cerca de 9.400 toneladas de CO₂ al año, además de mejorar el entorno urbano mediante menor ruido y contaminación. La investigación también advierte desafíos en infraestructura, costos y regulación que deben abordarse para avanzar hacia un sistema más limpio y sostenible.
El transporte público es uno de los sectores con mayor impacto en las emisiones de gases de efecto invernadero en las ciudades. Un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) estimó que reemplazar completamente los buses diésel por buses eléctricos en las ciudades de Chillán y Chillán Viejo permitiría reducir en más de un 60% las emisiones de CO₂ equivalente asociadas a este sistema de transporte.
El artículo científico “Estimation and Analysis of the Reduction in CO₂ Equivalent from the Replacement of Public Transport Buses with Electric Ones in the Cities of Chillán and Chillán Viejo” publicado en la revista Sustainability de MDPI (https://doi.org/10.3390/su18042077) analiza el impacto ambiental de esta transición considerando datos reales del sistema de transporte urbano de ambas ciudades. El estudio desarrollado en el marco del Proyecto FIC-R 40050692 “Plan de acción para la adopción de la electromovilidad en Ñuble”, financiado por el Gobierno Regional de Ñuble y ejecutado por la UCSC, fue liderado por los investigadores del Centro de Energía UCSC Dr. Eduardo Espinosa, Dr. Guillermo Ramírez, Dra. Silvia Restrepo, Dr. Ricardo Lizana, Ricardo León, Esteban Concha, y Mauricio Arenas.
A partir de la aplicación de la metodología internacional ISO 14064 para cuantificación de emisiones, el estudio proyecta que la electrificación total de la flota permitiría evitar aproximadamente 9.429 toneladas de CO₂ equivalente al año.
El Director del proyecto FIC y Director Alterno del Centro de Energía, Dr. Eduardo Espinosa, explicó que esta reducción es especialmente relevante para ciudades intermedias. “La reducción estimada es de poco más del 60% de las emisiones, lo que es bastante significativo. Incluso podría ser mayor a medida que la matriz energética chilena tenga una mayor participación de energías renovables”, indicó.
Según el investigador, la disminución de emisiones podría acercarse al 65% en el futuro si el sistema eléctrico nacional continúa incorporando más generación limpia. En ese escenario, el impacto ambiental de la electromovilidad sería aún más favorable. “Mientras más dependiente sea la matriz energética de energías renovables, más limpia va a ser la electromovilidad”, explicó.
El estudio también advierte que los beneficios de la electromovilidad no se limitan solo a la reducción de gases de efecto invernadero. La calidad del entorno urbano también podría mejorar. “Si bien el principal responsable de la mala calidad del aire en invierno es la combustión de leña, el cambio a buses eléctricos sí mejoraría otros gases contaminantes. Además, hay beneficios en confort: un vehículo eléctrico no produce ruido y ofrece mejores condiciones para los pasajeros”, señaló Espinosa.
La investigación analizó el funcionamiento del sistema de transporte urbano de Chillán y Chillán Viejo, considerando una flota cercana a 291 buses y los recorridos reales de las distintas líneas. Sobre esa base se estimó el consumo de combustible actual y se comparó con el consumo energético que tendría un sistema basado en buses eléctricos.
Sin embargo, avanzar hacia un sistema de transporte público completamente eléctrico aún enfrenta desafíos importantes. Entre ellos destacan las limitaciones de infraestructura eléctrica y los costos asociados a la implementación. “Desde el punto de vista técnico, la demanda energética es relevante. El sistema eléctrico está preparado para las cargas actuales, pero si se electrifica completamente el transporte se requieren adecuaciones en la red de distribución”, explicó el académico.
A ello se suman barreras económicas y regulatorias que dificultan la instalación de infraestructura de carga. “Existen programas como ‘Renueva tu Micro’ que financian la renovación del bus, pero no financian el cargador”, agregó.
Para el investigador, superar estos obstáculos será clave para avanzar hacia un sistema de transporte más limpio. “Existen varios cuellos de botella técnicos, legales y económicos que se deben resolver para migrar hacia un sistema de transporte público totalmente sustentable”, concluyó.
El proyecto FIC-R 40050692 “Plan de acción para la adopción de la electromovilidad en Ñuble” busca analizar brechas en infraestructura, capital humano y políticas públicas para avanzar en la implementación de la electromovilidad en la región.












