Un Condenable hecho ocurrió en Chillán en pleno centro de Chillán, la indolencia de nuestra sociedad quedó expuesta de la forma más cruda posible a las afueras del local Fruna.
Un niño de apenas 8 años fue encontrado en el suelo, llorando y sangrando de la nariz. Al ser consultado por una transeúnte, el menor confesó entre lágrimas que el golpe vino de su propia madre «porque se estaba portando mal». La escena paraliza la sangre: mientras el pequeño sufría, decenas de personas pasaban a su lado priorizando sus compras antes que el dolor de un niño.
La situación alcanzó su punto más crítico cuando la responsable, quien presenta un embarazo de aproximadamente 7 meses, regresó solo para arrebatar al menor de la única persona que tuvo la decencia de detenerse a ayudarlo. Tras arrinconarlo y amenazarlo fríamente diciéndole «si se iba a seguir portando mal», huyó por calle Isabel Riquelme antes de que el personal de Carabineros pudiera intervenir.
Nos estamos convirtiendo en una sociedad ciega e individualista, donde el sufrimiento ajeno es solo un obstáculo en la vereda. El llanto de un niño agredido es una alarma máxima, un grito de auxilio que jamás debe ser ignorado ni normalizado.
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