• Recursos que permitirán intervenir más de 2.100 hectáreas y fortalecer el trabajo productivo de las familias campesinas en distintos territorios de la región.
513 agricultoras y agricultores de Ñuble recibirán este 2026 un apoyo concreto para mejorar sus predios y seguir fortaleciendo su trabajo en el campo. A través de dos concursos de operación temprana del Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S), INDAP beneficiará a 513 usuarios y usuarias de la región, con una inversión total de $1.023 millones.
En conjunto, estos recursos permitirán realizar labores en 1.114 hectáreas reales y alcanzar 2.107 hectáreas intervenidas, una cifra que refleja el alcance del programa en distintos predios y comunas de Ñuble. Esto se explica porque en una misma superficie se puede ejecutar más de una práctica de mejoramiento o conservación del suelo.
Del total regional, el primer concurso operación temprana del SIRSD-S fue focalizado en mujeres y beneficiará a 248 agricultoras, con una inversión de $510 millones, consolidando por segundo año en la región un llamado con orientación de género. En paralelo, el segundo concurso regional operación temprana 2026, de carácter público y sin focalización por género, apoyará a 265 beneficiarios, con recursos por casi $513 millones.
Para la directora regional (s) de Ñuble, Claudia Parra Bello, “esta inversión representa una oportunidad concreta para cientos de familias campesinas que dependen de la tierra para sostener su trabajo, su producción y su vida cotidiana. Porque cuando el suelo mejora, también mejoran las condiciones para sembrar, criar animales, conservar humedad, enfrentar de mejor manera las dificultades del clima y proyectar con mayor seguridad el futuro del predio. El propio diseño del programa apunta a recuperar y mantener la capacidad productiva del suelo como base de la Agricultura Familiar Campesina”.
Otro aspecto relevante es que estos resultados fueron resueltos en un plazo oportuno, lo que permite a las y los agricultores planificar con anticipación las labores del año. Esa anticipación no es menor: en el campo, llegar a tiempo con los apoyos puede marcar la diferencia entre reaccionar tarde o trabajar con mayor seguridad productiva desde el inicio de la temporada.
En ambos concursos, el subprograma más demandado fue el de métodos de conservación de suelos, especialmente a través de la microterraza, una práctica que ayuda a evitar la erosión, disminuir la escorrentía, favorecer la infiltración del agua y retener sedimentos. Junto con ello, también destacó el establecimiento de cubierta vegetal, orientado a mantener el suelo protegido en periodos críticos y aportar alimentación animal.
Ruth Acevedo, es agricultora de la comuna de Quirihue y fue una de las beneficiarias del SIRSD-S en 2025 y destaca que «esto nos ayuda a algo clave: que la lluvia no se lleve los nutrientes de la tierra. Cuando las microterrazas se aprovechan bien, tienen un gran beneficio, porque permiten mejorar la productividad del suelo. En mi caso, el terreno estaba muy dañado, prácticamente sin nutrientes. Después de construir las microterrazas, pudimos volver a plantar, partimos con habas y este año queremos incorporar hortalizas como acelga y rabanito”.
La mayor parte de la inversión regional se concentra justamente en métodos de conservación de suelos, con 1.118 hectáreas y $689 millones, seguida por intervenciones asociadas a enmiendas químicas, fertilización fosforada y establecimiento de cubiertas vegetales. Esto significa que la región está priorizando prácticas que no solo mejoran la productividad, sino que también cuidan la base sobre la que esa producción se sostiene en el tiempo.
Un dato especialmente significativo de este proceso es el alcance del concurso dirigido a mujeres rurales. Las 248 agricultoras beneficiadas reflejan no solo una alta participación, sino también una señal concreta de respaldo a quienes cumplen un rol central en la producción, el cuidado de los predios y la vida de sus territorios.
“Recuperar suelos no es solo mejorar la tierra, es una inversión directa en las personas: permite que agricultores y agricultoras sigan produciendo, sosteniendo a sus familias y proyectando su futuro en el campo. Porque cuando el suelo se recupera, también mejora la productividad, baja la dependencia de insumos y, sobre todo, se fortalece la calidad de vida en el mundo rural”, sostiene la autoridad regional de INDAP Ñuble.
Así, los resultados 2026 del SIRSD-S en Ñuble representan una inversión relevante para el sector silvoagropecuario regional y muestran una manera concreta de fortalecer el mundo rural desde su base más esencial: la tierra.
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Unidad de Comunicaciones
Dirección Regional Ñuble












