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- Katarina Zimmer
- Título del autor,BBC Future
- 58 minutos
- Las criaturas que consumen especies con toxinas mortales han desarrollado una serie de ingeniosas estrategias para sobrevivir.
Diez serpientes se enfrentaban a una situación muy difícil.
Capturadas en la Amazonía colombiana, habían estado varios días en cautiverio sin alimento. Y luego se les presentó una presa extremadamente desagradable: ranas venenosas de tres rayas (Ameerega trivittata).
La piel de estas ranas contiene toxinas letales, como histrionicotoxinas, pumiliotoxinas y decahidroquinolinas, que interfieren con proteínas celulares esenciales.
Seis de las culebras pantaneras reales (Erythrolamprus reginae) prefirieron pasar hambre. Las otras cuatro, intrépidamente, se deslizaron hacia la presa. Pero, antes de engullir las ranas, las arrastraron por el suelo.
Es un comportamiento similar al de algunas aves que eliminan así las toxinas de sus presas, según observaron la bióloga Valeria Ramírez Castañeda, de la Universidad de California en Berkeley, y sus colegas, quienes realizaron el experimento.
Tres de las cuatro culebras sobrevivieron, lo que sugiere que sus cuerpos fueron capaces de procesar las toxinas restantes.
Durante cientos de millones de años los seres vivos han utilizado moléculas letales para combatirse entre sí.












