Disciplina tomó fuerza tras la implementación de un parque construido con recursos del municipio local y la Subsecretarìa de Prevención del Delito en la Villa Padre Hurtado. Los referentes revelan los beneficios de este estilo de vida.
Sebastián Sánchez y Juan Cornejo son dos exponentes del parkour en Chillán, una disciplina física de movimiento creada para superar obstáculos en entornos urbanos y rurales, usando solo el cuerpo para desplazarse de manera eficiente. Sus practicantes, llamados traceurs, combinan fuerza, agilidad, equilibrio y coordinación para correr, saltar, trepar y balancearse, con el objetivo de superarse a sí mismos y desarrollar una fuerte conexión con su entorno físico y mental.
En la capital de Ñuble ha crecido el interés por su práctica desde que en marzo del año pasado, el municipio de Chillán, con recursos propios y de la Subsecretaría de Prevención del Delito, inaugurara, tras una inversión de $ 92.000.000, el Espacio Recreativo Lantaño.
La iniciativa contempló el mejoramiento integral del espacio recuperado en la Villa Padre Hurtado, que cuenta con un sector recreativo para la tercera edad, mesa de juegos y sombreaderos, otra zona para los jóvenes con área de parkour y ejercicios y un sector con juegos para niños.
Esteban Sánchez, que practica hace 7 años parkour, disciplina fundada y promovida a nivel mundial por el francés David Bell, reconoce que el recinto estimuló la práctica de esta disciplina urbana. “Mi interés comenzó en mi Liceo Marta Brunet y el 2016 me sumé a la Agrupación Arte Urbana que lleva desde el 2010 trabajando con jóvenes. De ahí con el apoyo del municipio sacamos personalidad jurídica y postulamos este proyecto del circuito de parkour que estaba ligado a seguridad y deporte y en Parque Lantaño se nos facilitó un sector. De a poco se fueron adhiriendo más jóvenes”, recalcó Sánchez, quien subrayó que han mejorado la técnica y han participado en diversos eventos de parkour denominados Jump o RT, organizados por distintas agrupaciones del país con el respaldo de los municipios.
Juan Cornejo(18) revela que desde niño le gustaba saltar y hacer giros, pasión que se consolidó cuando conoció a sus nuevos amigos de la Agrupación Arte Urbano Parkour. “En el colegio, cuando era chico me lo pasaba saltando. Cuando conocì a los cabros me metì, conocì los trucos y sus nombres y eso me ha motivado para seguir con mi vida, mis estudios. Es una disciplina que ayuda a pasar etapas complejas de la vida, para tener resiliencia, para aplicarla en la vida personal, la familia y los estudios. Es muy ùltil”, revela.
“Es un deporte muy liberador, poder estar saltando, hacer mortales, moverme con facilidad me hace sentir muy libre. Sì, hay muchos niños que se han ido interesando en el parkour. Mi única meta es mejorar, esto lo hago por mí, porque en el parkour, como en la vida, uno va pasando obstáculos siempre”, sentencia Juan, antes de ensayar otro mortal en el frontis del municipio de Chillán.












